miércoles, 24 de mayo de 2017

Un día cualquiera de Mayo.

Un día estaba preocupada por mi.
Concretamente, hace un año.
Me encontraba perdida y sin saber cuál era el camino que me llevaría a triunfar en la vida. Y no hablo de triunfar como la gente piensa sobre tener un trabajo, un amor, un sueldo... hablo de triunfar interiormente.
Mi "yo" más profundo estaba perdido, hundido y depresivo. Pero este "yo" ha cambiado.
Se ha hecho fuerte, un poco más independiente e incluso la locura ha penetrado en él. Y eso es bueno. Enmascarar la cordura un poco.
La incoherencia marca el estilo de esto que estoy escribiendo y es que son muchos pensamientos los que se agolpan para querer salir, pero claro, no todos pueden ser descubiertos.
Y eso es algo que me va a costar algo más de tiempo poder cumplir.
Abrirme.
Ser capaz de hacerlo a esas personas que sé que van a estar ahí para ayudarme.
Pero bueno, poco a poco y con buena letra.

domingo, 19 de marzo de 2017

Hola.


Hace tiempo que no te escribo. Hace tiempo que no sabes de mi. La vida es la misma y la verdad, los cambios se resisten. Pero hay algo diferente.

Diferente en el buen sentido.

Las cosas han empezado a importarme cada vez un poco menos. La gente pasa por mi vida como si de un bus se tratase. Se montan en un parada, para bajarse en otra y no acabar el trayecto. Y la verdad, me da igual por que las que me importan, siguen montadas.

He aprendido a que no me afecten las idioteces que la gente dice. Las indirectas se van por donde han venido. Y ya soy capaz de reírme de mí misma.

Cuando me miro al espejo, ya no se refleja la misma chica con aquellas inseguridades y timidez. También es verdad, que todo no se ha ido de golpe.

En conclusión, vengo a decirte lo feliz que me encuentro. Por fin todo coge sentido y el viento se pone a favor.

domingo, 15 de enero de 2017

Ese momento.

Cuando veo que no puedo más, una voz interior me grita que abandone, que lo deje... Que no puedo conseguirlo. Y en más de una ocasión he pensado hacerle caso.

He pensado en rendirme, fracasar, y así hacer feliz a aquellas personas que esperan mi caída.

Por detrás de los gritos de esa voz, existe un pequeño susurro que recorre mi nuca como un frío polar. Este pequeño sonido, al que he ignorado tantas veces, me da fuerza para seguir, me levanta cuando he caído y hace que sonría entre los mares de lágrimas.

Poco a poco va cogiendo fuerza.

Fuerza que un día hará que supere las otras malditas voces y nunca jamás me plantee volver a caer.

La fuerza interior es lo que te mantiene estable.

domingo, 8 de enero de 2017

Día 8.

Un día iré. Veré la ciudad que nunca duerme. 

Me tropezaré mil y una vez por estar mirando hacía la parte más alta del edificio Chrysler.

Comeré un yogur en las escaleras del Met. 

Dormiré en el césped de Central Park mientras las ardillas corretean por todo el parque. 

Correré por el puente de Brooklyn, ida y vuelta, tantas veces hagan falta para no olvidar ni un centímetro.

Visitaré aquellos vecindarios a las afueras que tienen mi casa de ensueño, rodeada de césped y banderas americanas. También comeré el "brunch" un domingo, como manda la tradición.

Luego en la 5ª Avenida, me comeré el desayuno frente a la joyería de Tiffany como Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes".

Por último, subiré a lo más alto del Empire State, mi lugar favorito, y gritaré lo más fuerte posible, que por fin estoy en New York y lo tengo a mis pies.

sábado, 7 de enero de 2017

Día 7.

Despertar.
Comer.
Estudiar.
Comer.
Duchar.
Comer.
Dormir.
Despertar.

La rutina.

Me consume. Me aburre. Me deprime y todos los "Me" del mundo. 
Tiene que haber algo, alguna chispa que te haga reaccionar. Enciende la bombilla y despliega la imaginación, las ansias de vivir, gritar, correr, bailar... Despliega las alas que eres joven y queda mucho por disfrutar.

Vive.

Que un día será tarde y te arrepentirás de aquel momento cuando no lo hiciste.

miércoles, 4 de enero de 2017

Día 4.

Ella tenía el pelo largo y de un rojo potente. Los rayos del sol se reflejaban en él como si de las llamas del infierno se tratara. Tenía una risa contagiosa, de esas que una vez que las escuchas, no puedes parar de reír. Su mirada se clavaba en ti como una estaca y, a partir de ese momento, no la lograrías olvidarla.

Ansiaba viajar. Por todo el mundo. Sentirse libre, respirar aires nuevos y conocer lo desconocido. Tenía una libreta dónde apuntaba todas esas metas que quería lograr en su vida. Pero un día se dio cuenta que eso no sirve para nada. 

Que el planear está de más y, que la vida va llegando poco a poco y sin prisa. Además, si esta viene corriendo tienes dos opciones, subirte a ella o poner el freno de mano. 

Tú decides.

Ella lo hizo y se subió, sin importar nada de lo que dejaba atrás. Viajó a los sitios más lejanos a los que podría llegar, y conoció y vivió, experiencias que NADA en la vida puede quitarle.

Y así es, vive sin rendir cuentas y sin dar explicaciones por que una vez que lo hagas ¿Quien te puede decir que vuelvas atrás?